Descubre los pueblos mágicos del estado de Hidalgo: Huasca de Ocampo, Real del Monte, sus minas, pastes, prismas basálticos y bosques de niebla.
Hidalgo: tierra de pueblos mágicos y pastes
El estado de Hidalgo, a menos de dos horas de la Ciudad de México, alberga algunos de los pueblos mágicos más encantadores del centro del país. Su cercanía con la capital, su clima fresco de montaña y una gastronomía con fuerte herencia minera e inglesa lo convierten en un destino ideal para escapadas cortas.
Huasca de Ocampo: el primer Pueblo Mágico
Huasca de Ocampo tiene el honor de ser el primer pueblo en recibir la denominación de Pueblo Mágico en 2001. Su principal atractivo natural son los Prismas Basálticos, columnas de basalto de hasta 40 metros de altura formadas por el enfriamiento de lava volcánica, descritas por Alexander von Humboldt en el siglo XIX. Las ex-haciendas de San Miguel Regla y Santa María Regla ofrecen hospedaje con historia, y los bosques circundantes invitan a caminatas, pesca de trucha y paseos a caballo.
Real del Monte: herencia inglesa en la sierra
Real del Monte (Mineral del Monte) sorprende por su herencia británica. En el siglo XIX, mineros de Cornualles llegaron a trabajar las minas de plata y dejaron una huella cultural profunda: los famosos pastes (Cornish pasties), el fútbol (que llegó aquí antes que a cualquier otro lugar de México) y el Panteón Inglés con tumbas que miran hacia Cornwall. Las minas como la de Acosta ofrecen recorridos subterráneos fascinantes, y el pueblo, a 2,700 metros de altitud, tiene un clima frío con niebla frecuente que le da un aire misterioso.
Consejos para tu visita
Lleva ropa abrigadora incluso en verano, ya que la altitud hace que las noches sean frescas. Prueba los pastes en cualquiera de las pastelerías del centro de Real del Monte, y no te pierdas la barbacoa hidalguense los fines de semana. Ambos pueblos se pueden visitar en un solo día desde Pachuca o la CDMX, pero quedarse una noche permite disfrutar del atardecer en los Prismas y del silencio de la sierra.
